viernes, 3 de junio de 2011

"¿No sabes quién es Ron Paul? Gogléalo" dicen los carteles hechos a mano en los postes de iluminación en los suburbios de cualquier ciudad de los EEUU. Sus seguidores los levantan en los semáforos para que los automovilistas lo hagan en sus smartphones mientras cambia la luz. Otros afiches, directamente, preguntan "¿Quién es Ron Paul?"

Hace tiempo, por recomendación de un amigo americano que vive en el medioeste, criador de perros y activista por la legalización de la Marihuana, comencé a conocer a éste republicano.

Me guardé el logotipo de Ron Paul porque me pareció novedoso, limpio y simple, una mezcla de, entre conservador y prusuntuoso, que a la vez rompía con la lógica de la estética de las pre campañas (seguramente éste diseño no llegará a las primarias, sino que activará en este período previo y luego cambiará).

Me prometí aceptar el consejo e indagar quién era Ron Paul, tal cuál, luego descubrí, ése era el espíritu de su campaña de posicionamiento, preguntarse ¿Quién es Ron Paul?. Que fuera republicano y a la vez perfecto representante de la ideología libertaria ya sonaba raro. Impulsor de impuestos bajos, gobierno limitado, volver a los principios liberales de los padres fundadores de EEUU, neutralidad de la red, legalización de la Marihuana y el matrimonio Gay, más raro todavía.




Hay que considerar también que este médico obstetra fue el único representante que votó contra el Acta Patriótica de 2003 y un furioso activista contra la guerra con Irak. Hoy se opone a la intervención de los EEUU en Libia.

Hace unas semanas anunció su intención de candidatearse a la presidencia de su país. Su campaña promete dar una vuelta de tuerca en las herramientas, frescura y recursos a utilizar tanto poéticos y retóricos, como de storytelling y de grassroots activists. Consideremos aquí que el tan heterogéneo movimiento del Tea Party surgió de sus activistas luego las primarias republicanas de 2008 para tomar impulso nacional en 2009.

En términos económicos, la relación calidad-precio de una campaña de difusión en manos de personas interesadas es inmejorable. Si se consigue inspirar a una comunidad para que emplee su esfuerzo en ayudar a una causa, la eficiencia está garantizada. Y eso ya lo han asumido los republicanos tras la experiencia exitosa de sus oponentes en 2008.

Logo oficial de su campaña. ¿Un republicano apelando al amor?

Tienen la experiencia de las primarias de 2008, se constituyen como grupos autónomos y están realmente enojados. Ron Paul ha roto con el prejuicio de las campañas republicanas que siempre tienden a centralizar y controlar férreamente los mensajes. Cuando el mensaje se deja en manos de ciudadanos comunes, probablemente ellos añadan su propia creatividad a la receta.

Saber aceptar la iniciativa de los demás, y saber canalizarla cuando se acerca a los límites deseados es probablemente la tarea más complicada de la gestión de un fenómeno de grassroots. Y han aceptado el desafío de comunicar en la diversidad, con diversidad de discursos, de iniciativas, estéticas y mecanismos de acercamiento.




Desconozco la política interna americana y no quisiera opinar sobre ella. Pero se puede observar que la campaña de Ron Paul promete desplazar a las áreas más conservadoras del Partido Republicano tal como en 2008 ocurrió en el Demócrata con la aparición de Barak Obama.


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